martes, 8 de septiembre de 2020

Capítulo 19





Carlos se despierta, está triste. Va a la sala. Manuela está preparando el desayuno para la familia. Sólo falta Leonor. Carlos se acerca a su esposa.
--¿cómo estás?
La quiere besar dulcemente pero ella se aparta de él y sin mirarle a la cara dice muy fría:
--siéntate, ahora te sirvo el desayuno.
--deja yo te ayudo.
--¡¡no... lo hago yo sola¡¡
Manuela se muestra muy molesta con su marido y a Carlos le duele. Con burla Mariana dice a Carlos:
--mi hermana tiene alma de mucama, déjala.
--¿y porque lo tiene qué hacer todo ella? creí que son ricos... --Carlos.
--es que Manuela no esperaba poder engañar a un hombre para casarse --dice Mariana con burla.
--ojo con lo que dices de mi esposa. --Carlos.
--¡¡por favor... si no duermen juntos¡ --Mariana burlona.
--¡¡eso a ti no te importa¡ --Carlos enfadado.
Manuela sirve tortitas a Carlos muy brusca, Mariana y Carmelo se ríen. Carlos lo agarra de la mano y muy dulce le dice:
--ven, siéntate a mi lado.
Manuela se muestra brusca:
--¡¡no, le tengo que servir el desayuno a mi madre¡¡
Con mucho desprecio, Carlos dice:
--¡¡que se lo prepare ella¡¡
--¡¡mi madre está enferma la pobre...¡¡Manuela tiene la obligación de cuidarla¡¡ --Mariana.
Carlos mira con odio a Carmelo y le dice a Mariana:
--¿¿y porqué no ayudas tú a tu hermana??
--¡¡Yo¡¡¡¡no soy una mucama¡¡
Carlos se levanta brusco y dice a Vento:
--¿¿¡no le da pena que una de sus hijas esté esclavizada??¡
Vento agacha la cabeza con verguenza:
--bueno es que... son cosas de mi esposa...
--¡a mi no me importa... lo hago a gusto¡¡ --Manuela.
--¡pero a mi sí me importa¡¡ --Carlos.
--¡¡Manuela...¿¿qué pasó con el desayuno¡¡¡?¡¡ --grita Leonor desde la cama.
--¡ahora se lo llevo, madre¡¡ --Manuela.
Carlos no permite que MAnuela agarre la bandeja y dice:
--¡¡que se levante.¡
Vento saca la cara por su esposa:
--es que le duelen las piernas... casi no puede caminar.
Carlos fulmina con la mirada a Carmelo que sonríe burlón.
--creo que esta familia tiene dinero para contratar servicio --Carlos.
--pero es que a mi mamá no le gusta... --Manuela.
--¡¡ese no es mi problema¡¡ --Carlos.
Manuela iba ir igual con su madre.
--¡tú te sientas aquí¡¡ --Carlos.
A pesar de las protestas de Manuela, Carlos sienta a su esposa en el lugar en el que estaba él y va a ver a Leonor. Mariana está molesta al ver que el esposo de MAnuela la trata tan bien. Manuela está emocionada y como a Mariana le molesta dice:
--ni te creas que tu marido se preocupa por ti, sólo lo hace por el hijo que le vas a dar.
--lo sé... y por mi se podía haber quedado en su casa.
Mariana se da cuenta que sus palabras han lastimado a su hermana, que a pesar de lo que dice le han dolido sus palabras, se da cuenta que sufre por su marido y disfruta por su dolor.
Leonor está como siempre tumbada en su cama con su fingida enfermedad:
--¡¡¿¿que pasó con mi desayuno?¡¡
Al ver que se abre la puerta dice:
--¡¡ya era hora, Manuela, eres una inútil¡¡
Carlos entra y cierra la puerta.
--¿¿¡qué haces aquí??¡
Carlos agarra a Leonor del brazo para sacarla a la cama a la fuerza.
-¡¡eres un bruto¡¡
--¡¡y tú una cualquiera¡¡
Leonor lo quiero bofetear pero él se lo impide:
--¡¡hoy has amanecido muy bien y desde hoy ya mi esposa no te servirá¡¡¡si no quieres contratar una criada pues es tu problema¡¡¡¡sírvete tú¡¡
--¡¡yo soy una señora... no pretendas que me convierta en criada¡¡
--¡¡mi esposa también es una señora¡¡
--¡¡tú estás en esta casa de mantenido¡¡
--¡¡yo me iría con mi esposa pero ella no va a querer¡¡
--es que todo el dinero lo tiene mi hijo yo no puedo contratar a nadie... --dice Leonor en plan víctima.
--¡¡lo que está claro es que se te acabó ser una enferma, se te acabó que tu hija te cuide¡¡sino me obligarás a decir que eres una cualquiera que te acuestas con Carmelo, que en la noche eres una prostituta¡¡
--¡nadie te va a creer¡¡
--¡¡seguro que convenzo a Jose para que hable¡¡
Leonor lo mira con rabia. No tardan en salir los dos. Leonor se ve bien. Todos la miran sorprendidos.
--¿mamá?
Manuela la quiere ayudar pero Carlos se lo impide.
--fue un milagro, hija... pero ya me siento bien... ya me sirvo yo el desayuno...
Leonor de pie busca que comer ante la sorprendida mirada de sus hijas y marido. Carmelo y Carlos se miran con cierta complicidad ya que saben la verdad. En ese momento llega Jose con su bolsa. Mira a Carlos con deseo:
--¡¡he dejado el seminario... ya no voy a ser cura¡¡
Todos reciben esta noticia con sorpresa, Carlos sonrie. Leonor se desmaya y cae al suelo.





Jose está en su habitación. Carlos está con él. Hablan sobre la cama como amigos. Jose está feliz y convencido de que ha hecho lo correcto.
--menuda sorpresa, no esperaba que tuvieras hagallas pero que bueno que deciste no seguir con una farsa.
Jose tiene el corazón apunto de estallar:
--mi madre se lo tomó fatal.
--no le hagas caso  aunque tendrías que hablar con tu padre, decirle que no te vas a casar, que no vas a tener un hijo nunca.
--no puedo... Me da miedo.
--almenos ya has dado un paso importante.
Jose mira a Carlos con cariño. Carlos responde con una caricia en la mano muy fraternal pero que excita mucho a Jose:
--¿porque has dejado el seminario? por mi?
--sólo quiero ser tu amigo, no te voy a molestar más. Yo sé que tú nunca me vas a querer.
--podemos ser hermanos.
--me gustaría mucho.
Jose está feliz.
--hazme un favor ¿no puedes contratar a alguien? no quiero que mi mujer tenga que trabajar si teneis dinero.--Carlos.
--mi madre no va a querer.
--creeme tu madre no dirá que no.
--de acuerdo... hoy mismo contrato servicio.
Carlos le sonríe, se lo agradece.
--¿te vas a quedar siempre?¿verdad?
Jose habla con ansiedad, con tristeza Carlos dice:
--eso depende de tu hermana... no de mi.
--esta es mi casa, mi abuela me la dejó a mi. si tú quieras nadie te echará, a mi me gustaría que fueras feliz con mi hermana...
--a mi también.
--pues lucha por ella.
--es que no quiero que ella se sienta obligada... a estar conmigo... tú entiendes.
--para haz la prueba, lucha por ella.
Carlos está inseguro, Jose habla con su hermana:
--No seas tonta, él desea ser feliz a tu lado.
Manuela se acaricia el vientre:
--es por mi hijo.
--dale una oportunidad, él cree que tú sólo estás con él por obligación.
MAnuela suspira enamorada:
--¿¿crees que me quiere?
--almenos te está empezando a querer.
--si esta noche te viene a buscar... dale una oportunidad.

Es la noche, Manuela espera a su esposo en la cama. Está deseando estar con él. Hacer el amor. Desea una reconcilación. Carlos la va a buscar con la misma intención. Justo en la puerta, lo encuentra Mariana. Se burla de él.
--¿no te da pena rogar a una mujer que no te quiere?
--¿qué sabes tú?
--Manuela te desprecia, siente asco al pensar en que la obligaste a estar con ella, te siente un violador.
Esas palabras lastiman mucho a Carlos:
--¡¡eso no puede ser¡¡
--es duro ¿no?, Manuela no te quiere. Ella me lo dijo, te desprecia. Sólo te aguanta para no ser madre soltera. Ella me lo dijo con estas mismas palabras.
Carlos se va furioso, entra en su cuarto. LLora de rabia. Manuela se queda esperando. Los dos sufren. Se dan cuenta que se están queriendo y sufren porque creen que el otro lo desprecia.


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