martes, 8 de septiembre de 2020

Capítulo 23



Vento corre a felicitar a su hijo:
--¡¡hijo, que sorpresa¡¡
Leonor está muy mal, casi se desmaya:
--¡¡esto es una broma ¿no?¡¡
--¡¡por eso dejaste el seminario¡¡? --Vento.
--tuve una aventura con Juliana hace meses y ahora regresó a mi vida con una sorpresa --Jose.
Carlos no hace más que mirar a Jose con cierto reproche, a Hilda. Su corazón late muy deprisa. Manuela se da cuenta que a su marido le pasa algo y eso la hace sentir insegura. Carlos se levanta. Se va acercando a Juliana con cierto miedo, como si fuera un fantasma.
--¿No me vas a saludar, Carlos? --dice Juliana forzando una sonrisa y muerta de los celos.
Manuela con su hija va detrás de Carlos. También siente celos:
--¿¿de qué conoces a esta mujer? --pregunta Manuela.
Juliana se siente victoriosa, se da cuenta que Carlos está muy impactado, que no le es indiferente. Carlos mira a las dos mujeres más importantes de su vida aturdido. Carlos se acerca a un nervioso Jose, le agarra del brazo y le susurra:
--¿¿que significa esto?¿porque has traido a esta mujer a mi casa?¿que es eso que es tu esposa?
--luego te explico.
Manuela y Juliana se miran como rivales que son. En ese momento, aparece Alberto con el bebé en brazos. Mariana mira a su profesor feliz pero sorprendida.
--él es mi hermanastro --dice Hilda.
Jose quiere tomar en brazos al bebé pero llora y lo deja en brazos de Alberto.
--El pequeño es Carlitos... mi hijo.
Carlos está boquiabierto. Leonor casi se desmaya:
--esto no puede ser.
--Yo aun estaba en el seminario cuando Juliana se embarazó y por eso no me dijo nada.
Vento está eufórico:
--¡¡tenemos que celebrarlo¡¡¡mi primer nieto de mi hijo y un varón¡¡
Vento mira a su nieto con orgullo.


Carlos y Alberto se miran frente a frente. Juliana tiembla al sentir tan cerca al hombre que ama. Los dos hombres se miran con rabia.
--¿¿de veras es tu hermana? --pregunta Carlos a Alberto.
Carlos desea encontrar algo que le haga entender, darse cuenta que todo no es más que una pesadilla. Es Juliana la que contesta:
--sí, es mi hermanastro.
Carlos mira a Hilda:
--nos distanciamos por culpa de mi profesion pero tuve un accicente y él me cuidó asi nos reencontramos.
Carlos mira a Juliana con rabia.
--¿a qué te dedicas querida? --pregunta Leonor forzando una sonrisa y un tono amable.
--era prostituta. Ahí nos conocimos su hijo y yo. Jose me vino a buscar hace un año al burdel en el que trabajé y nos enamoramos.
Leonor no ha escuchado el final de la historia ya que se ha desmayado. Alberto, Jose y Carlos no esperaban tanta sinceridad por parte de la mujer. Mariana mira a su profesor con deseo, Carmelo mira a Juliana con cara de degenerado, Vento mira a su nieto, Jose mira a Carlos enamorado, Carlos va mirando a Hilda y a Manuela. Hilda tiene sus ojos clavados en su amado. Manuela mira con rabia a Hilda. Nadie hace caso a la desmayada Leonor.
--¿y ustedes de qué se conocen? --pregunta Manuela a Hilda mirando a su esposo.
Carlos mira con miedo a Hilda. La ex prostituta mira a Carlos desafiante y dice como si nada:
--me acosté con tu marido varios meses como parte de mi trabajo.
Y Leonor que se empezaba a recuperar se vuelve a desmayar al oir eso. Carlos mira con rabia a Hilda. Manuela mira a los dos dolida y se va llorando muy aferrada a su hija. Carlos mira con reproche tanto a Hilda como a Jose y se va tras su esposa. Jose susurra a Hilda molesto:
--¿que haces? no quiero que crees problemas a mi Carlos.
Hilda ignora a su marido y dice:
--¿y mi cuarto?
--Yo te llevo -dice Carmelo que la devora con los ojos.
Hilda se va con él, Alberto se muere de celos. No le gusta la forma en la que Carmelo la está mirando. Mariana se engancha a Alberto. Le da dos besos:
--espero que me recuerdes ¿no?
Alberto no dice nada, ella le agarra del brazo y dice:
--ven, yo te llevo a tu cuarto.
Con Leonor desmayada, Vento dice a su hijo:
--¿¿que mujer has traido a mi casa?
--es mi esposa.
--¿estás seguro que es tu hijo? mira que si te engañó...
--¿porque te crees que no me casé con ella antes? Me hice unas pruebas de sangre..
--me gustaria verlas.
--¡¡papá por favor¡¡sé lo que hago... ya tienes el nieto que querias¡¡
Jose se va a las habitaciones. Leonor se empieza a recuperar de nuevo, al verse sola con su marido dice:
--tuve una pesadilla horrible.
--No fue una pesadilla.
Leonor llora de rabia. Vento la ayuda a levantarse y la abraza:
--almenos tenemos un nieto.
--¡¡por favor... es el hijo de una zorra¡¡puede ser de cualquiera¡¡
--Jose se hizo pruebas de sangre... es nuestro nieto.
Leonor se muere de la rabia:
--¡¡no, no... todo por lo que luché en manos de una zorra¡¡mi patrimonio¡¡
--¡¡es el patrimonio de nuestro hijo¡¡¡¡elegió una esposa equivocada pero almenos por fin se casó y me dio ese nieto que tanto deseaba¡¡
--¡¡ya tienes dos nietos¡¡
--¡¡pero este es el único que lleva mi apellido¡¡
--¡¡y el único que no puedes asegurar que sea tu nieto¡¡
--¡¡basta ya Leonor¡¡ Recuerda que ahora esa muchacha es la esposa de nuestro hijo¡
--¡¡yo no lo acepto¡¡¡esa ramera no va a vivir en mi casa¡¡¡ahora mismo se lo digo¡¡
Vento la agarra del brazo:
--¡¡recuerda que la dueña de la casa es ella, ella si te puede echar a ti¡¡¡no hagas que nuestro hijo tenga que escoger entre su nueva familia y nosotros porque nos podemos quedar en la calle¡¡
Leonor da un golpe en la pared con rabia. No dice nada pero sus ojos son puro odio.



Mientras, Manuela, que ha dejado a la niña en su cunita, llora sobre su cama. Carlos se sienta a su lado. La quiere acariciar pero ella lo rechaza. Se levanta, lo mira dolida y dice:
--¡¡no me vuelvas a tocar con esas manos que la tocaron a ella¡¡
A Carlos le duele el dolor que ve en los ojos de su esposa:
--eso fue antes de conocerte a ti.
--¿¿ibas de prostitutas? --le pregunta ella llorosa.
--Manuela, por favor... soy hombre --dice él incómodo.
--pero está en esta casa. --llora ella.
Carlos la abraza y se calma al ver que ella no lo rechaza:
--es la mujer de tu hermano y yo no siento nada por ella.
--si claro nadie se puede enamorar de una mujer asi pero no me gusta, no me gusta que esté aqui¿porque Jose se casó con ella? --solloza ella.
--no lo sé pero eso no tiene que ver con nosotros.
Carlos no puede evitar que algunas lágrimas deslizen por sus mejillas recordando los mejores momentos vividos con Juliana. Manuela se sorprende al verlo llorar. Le acaricia sus lágrimas y le pregunta:
--¿¿que es lo que te pasa?
Carlos se levanta y se da la vuelta para que su esposa no vea su confusión. Manuela lo abraza preocupada por la espalda:
--¿que te pasa?
Carlos no sabe qué decirle, la presencia de Hilda lo atormenta, le remueve demasiado sentimientos que habia enterrado.

Capitulo 22





Con mucho cuidado, Carlos ayuda a Manuela a entrar en la casa con la pequeña en brazos. El matrimonio es muy amoroso. Sólo Vento y Jose los recibe con cariño. Carlos nota a su cuñado nervioso:
--¿te pasa algo?
Jose trata de ocultar lo que está sintiendo. Quiere mucho a ese hombre y desea su felicidad y no sabe lo que sentirá al ver a Hilda viviendo con ellos pero no sabe qué otra cosa hacer.
--¿te pasa algo? --Carlos repite la pregunta.
--no, todo bien.
--¿y porqué no volviste por el hospital?
--bueno, lo dices cómo si hubieran pasado años, sólo han pasado 3 días. No os queria molestar.
Jose acaricia con cariño a su sobrina, piensa emocionado en que hay un varón hijo de Carlos y que va a ser su hijo.

Mientras, Alberto, que tiene al bebé en brazos, discute con Hilda.
--¡¡esto es una locura¡¡hiciste el amor conmigo¡¡¡no te puedes casar con otro¡¡
--José es gay, no me va a tocar.
--¿¿y que es todo esto? Creo que tengo derecho a saber lo que pasa.
--Jose me separó del hombre al que yo amo para que se casara con su hermana, para tenerlo cerca porque le gusta.
--¿y el tipo sabe?
--No y yo quiero estar cerca de él. Ahora me odia pero con la convivencia me va a amar.
A Alberto lo atormenta los celos:
--no me digas eso después de haber sido mia ¿¿es que a caso no significó eso nada para ti?
Hilda lo acaricia:
--fue un momento de ternura, de debilidad, un momento de paz que me quise dar antes de vengarme.
--pero Albertito no va en esa venganza.
--¡¡claro que si, Jose lo reconocerá como hijo suyo¡¡
--¿¿porqué a él si le dejas que reconozca a mi hijo y a mi no¡¡?
--¡¡Jose es el que me quiso matar¡¡
--¡¡estás loca, no te puedes casar con ese tipo. Estás en peligro ¡¡no dejaré que expongas al bebé¡¡
--aquí tienes una prueba --dice pasándole la grabadora-- si me pasa algo la entregas en la policia.
--¡¡no, yo la entrego ahora, tú no quieres a tu hijo¿¿cómo lo vas a cuidar?
--Carlos puede ser el padre de ese hijo.
--¿¿y porque no hablas con la verdad?
--Porque yo quiero que Carlos me ame sin mentiras, sin engaños.
--¿y yo?
Hilda lo besa en la mejilla:
--siempre te recordaré como algo bonito.
--disculpame pero Albertito lo siento como mi hijo y yo no voy a dejar que lo expongas ¡¡ni tu tampoco¡¡
Hilda le pone las manos en las mejillas:
--sé que me amas, que haz hecho todo por mi felicidad, yo no te puedo amar como quieres sin hacer pagar el daño que me hicieron.
Alberto le toma las manos y se las besa:
--sí podemos, fuimos felices cuando hicimos el amor, si haces el intento...
--pero es que...
Alberto no la deja seguir:
--tienes razón, tienes un pasado que resolver pero yo voy a estar a tu lado. Esperándote, esperando que decidas si lo amas a él o me amas a mi. Yo voy contigo a esa casa...
--¡¡¿de que hablas?
--convence a tu marido, yo  voy a cuidar a tu hijo, a protegerte. Así no te tendrás que ocupar tú de un bebé que no quieres.
--¿y que voy a decir? No creo que la familia recibe muy bien que viva en esa casa con mi amante.
--No sé di que soy tu hermano, tu primo algo así pero que vengo contigo, vengo contigo.
--está bien... veremos como lo arreglo.
Los dos se funden en un tierno abrazo.








En la noche, Carlos y Manuela están frente a la cuna de la pequeña.
--al fin se durmió --dice Carlos picaro.
Manuela lo mira nerviosa. Él la empieza a desnudar. Ella tiembla.
--si no quieres... --dice al notar que está nerviosa.
Ella se abraza a él:
--no, no me hagas esto. Yo te amo... deseo estar contigo... no esta noche... todas las noches de mi vida... Contigo he descubierto que el amor es algo maravilloso.
Carlos la va desnudando, la va acariciando:
--no quiero que tengas nunca vergüenza conmigo... quiero saber lo que te gusta que te haga y lo que no.
--es que me da algo de pena...
Él la besa detrás de la oreja y va bajando al cuello mientras le va descubriendo los senos:
--yo soy tu marido y los dos debemos luchar para ser un matrimonio normal y eso se logra con la confianza.
--te quiero... te quiero y te amo todo... me gusta todo lo que me haces...
--sí...? ¿te gusta esto? --dice él mientras va besando los senos de la mujer y la va desnudando de abajo.
--si, sí... --jadea ella.
él es muy seductor:
--¿y te gusta esto? --dice él mientras la va tirando en la cama y acoplando su cuerpo al de ella.
--me encanta... me encanta que me hagas el amor... --dice ella clavando sus uñas en la espalda de él para sentir muy suyo.
Después de hacer el amor, Carlos y Manuela reposan el uno en brazos del otro.
--hacer el amor es la cosa más maravillosa del mundo... --dice ella.
Él sonríe.
--así me gusta... que seas tan apasionada...
Ella se ruboriza y apoya su cabeza en el pecho de él:
--¿no te vas verdad?
--No... --dice acariciándola-- voy  adormir a tu lado.
--soñé tantas noches con amanecer a tu lado... con volver a hacer el amor contigo y que no te fueras... sí, te odié al principio... pero no más de lo que te amo ahora... mi sueño era ser tu mujer... tu mujer  siempre... --dice ella besando el beso de aquel chico guapo.
--y yo nunca imaginé que durmiendo más allá alguien me quisiera tanto... --dice él acariciando el pelo a su esposa.
--siempre quise tener contigo un matrimonio feliz como el de mis padres, el de mariana.
--No... como el de ellos no... --dice él sobresaltado.
--¿porque ellos duermen juntos? --dice ella mirándolo.
--tu crees que son felices?
--bueno...
--Yo estoy seguro que ninguno de ellos ama a su esposa como te amo yo a ti.
Manuela está feliz, su esposo la hace sentir amada, única y eso lo gusta. Le parece un sueño.

Días después, todos se han reunido para el desayuno. De los tres matrimonios sólo el de Carlos y Manuela se muestran felices. Manuela lleva a la bebé en brazos. Carlos es muy cariñosa con ella y hasta le aparta la silla. Mariana se muere de rabia del amor de Carlos y Manuela.
--¿y mi hijo? --pregunta Leonor.
--se fue bien temprano --contesta la sirvienta.
Ya están acabando cuando llega Jose:
--familia... tengo una sorpresa... os presento a mi esposa.
Leonor tiene el rostro desencajado por la rabia, la sorpresa es general. Hilda entra triunfante. Tiembla al tener a Carlos delante. Carlos mira a esa mujer impactado. No entiende nada.

Capitulo 21








Carlos está muy emocionado mirando a su hija, a su mujer diciéndole todas las cosas que siempre quiso escuchar.
--¡¡yo senti cosas esa misma noche pero tú me dijiste...¡¡¡pensé que no habias disfrutado... que te entregaste a mi sólo por obligación y por eso te dejé¡¡
--¿de veras me quieres?¿no estás conmigo sólo por nuestra hija?
--¡¡no, no sabes que tormento fue para mi tenerte tan cerca y con ganas de amarte y tener que recharte pero es que estaba seguro que tú no sentías nada por mi y duele mucho que una mujer se acueste contigo por obligación... sin quererme.
--no sé como pasó... me gustó... ¡¡y me dio un coraje pensar que sólo estabas a mi lado por mi embarazo¡¡
--¡¡es que tú nunca hablaste claro y yo...¡
--es que me daba verguenza... no sabia como decirte que me gustó aquella mi primera vez... bueno... que yo recuerdo... fue tan especial aquella vez, mi única vez... no he dejado de pensar en ese momento, segura que era mi unico momento de felicidad...
--tendremos más... muchos más... --dice él acariciándola.
--¿de veras?
--si, te amo... te amo tanto... --dice él emocionado.
Él iba a besarla pero ella le pone la mano en medio, él la mira desconcertado:
--¿y ahora qué pasa?
--te amo --dice ella.
Carlos la mira con ojos llorosos y se funden en un apasionado beso de amor. Luego él toma a su hija en brazos:
--¿que te parece, Ana Paula? que padres tan tontos tienes... --dice él divertido.
Manuela está feliz viendo a su amado cargar a su hija:
--es un sueño... nunca pensé que volviera a ser feliz.
--ningún sueño, señora --dice él muy enamorado-- estamos casados, tenemos una hija hermosa.
Se vuelven a besar. Manuela no se cansa de mirarlos. Carlos deja a la bebita en la cunita, se sienta sobre la cama de su esposa. Los dos se toman de la mano, se miran muy enamorados, se sonrien. Luego miran a su bebita.
--¿te das cuenta?
--¿de que, mi amor?
--me encanta que me llames mi amor... --dice él.
--y a mi me encanta estar así contigo.
--nuestra hija ha sido una doble bendición... si no te hubieras quedado embarazada nunca habríamos descubierto que nos amamos... habriamos sufrido, habriamos perdido la oportunidad de ser feliz.
Los dos se miran sin poder creer que tanta dicha sea cierta y se besan apasionadamente. Jose entra en ese momento, se emociona al ver a la pareja junta y feliz. Los enamorados no se dan cuenta y Jose se va sin decir nada. Tampoco permite que su padre entre.

En la mañana, el resto de la familia recibe con indiferencia la noticia del nacimiento de Ana Paula. Un pequeño llora.
--¡¡Mariana, atiende a tu hijo¡¡¡Sergio está llorando¡¡ --Leonor.
--ya voy... ya voy.
Leonor y Carmelo están frente a frente y se miran con intensidad. Mariana entra a su cuarto. Abraza a su hijo con mucho cariño:
--aqui estoy Sergito... mi amor.
La joven acaricia y besa a su hijo. Se sobresalta al ver por la ventana a Sergio, el  amigo de Carlos que está escondido en el jardín. Se emociona al verlo pero también la angustia. Como su bebé ya no llora lo deja en la cunita. Para que nadie la vea, sale por la ventana. Sergio está escondido tras unas matas y ella va con él. Sergio la trata de besar. Ella lo rechaza.
--dijimos que no nos volveriamos a ver.
él la tiene muy abrazado:
--eso lo decidiste tú después de hacer el amor conmigo.
--¡¡fue un error¡¡
Ella trata de irse pero él no se lo permite. Ella le suplica.
--por favor, no me pongas las cosas más difíciles. ¡¡Yo estoy casada y eso lo sabías¡¡
--pero tú me amas a mi, por eso tu hijo se llama como yo.
Mariana se pone nerviosa:
--no es verdad... es el nombre de mi abuelo.
Sergio sonrie con dulzura:
--no es verdad, Carlos es mi amigo y me lo dijo. Nadie en tu familia se llama así.
--¡¡bueno, me gustó el nombre¡¡
Sergio sonrie muy coqueto:
--¿porqué no reconoces que te gusto yo? Te siento temblar, sé que me amas como yo a ti.
--¿y mi marido?
--tu boda fue muy rara, yo sé que no lo quieres. Yo estoy dispuesto a cuidar a tu hijo, si quieres ahora mismo lo dejas todo. Vente a mi casa, no te podré dar todos los lujos a los que estás acostumbradas pero será más feliz.
Sergio la mira muy enamorado:
--¿vamos ahora?
--¿¿cómo crees que voy a dejar a mi marido por ti?
--creí que me amabas.
Mariana lo acaricia:
--así es... te amo... te amo mucho... pero el amor no da de comer... Estuve contigo esa vez... esa única maravillosa vez porque te amaba pero ya dije que sería la última... Mi madre no permitería que dejara a mi marido y yo no podría vivir sin el dinero al que estoy acostumbrada.
Sergio la mira decepcionado:
--¿dices que me amas pero te quedas con el dinero?¿¡qué clase de amor es ese?¡
--Me arriesgué por ti, quise ser feliz por una vez... te recordaré siempre pero no me vuelvas a buscar más... lo nuestro no puede ser.
Mariana se va corriendo tragándose sus lágrimas, Sergio la mira muy triste.

Más tarde, Jose sale de la casa para ir al hospital.
--¿hola, me recuerdas?
Jose se ha quedado blanco. Hilda está delante de él, con ganas de venganza.
--¿¿¡qué haces tú aquí?¡
--¿te sorprende que esté viva?
Jose se pone muy nervioso. Agarra a Hilda del brazo y dice:
--¡¡vete de mi casa¡¡
--¡¡no, yo no me voy sin hablar con Carlos¡¡
--¡¡hace mucho que no sé de él¡¡
--¡¡mentiroso, sé que es el marido de tu hermana¡¡¿¿por eso me quisistes matar??
--¡¡yo no sé de qué me hablas¡¡
--¡¡yo sé que fuiste tú el que mandaste a esos hombres para que me violaran y me mataran¡¡
--¡¡eso no es verdad, no te tenian que violar sólo que...¡
Jose se calla, por los nervios se ha delatado. Ella sonrie:
--tienes razón, sólo me desfiguraron la cara pero ya vez la cirugia hace milagros¡
--¡¡sí, fui yo y no me arrepiento, porque tu eres una prostituta e indigna de un hombre como él y ahora Carlos es feliz y tiene una hija de mi hermana¡¡
Hilda se muere de los celos.
--¿¿tienen un hijo?
--¡¡una niña así que nada de lo que puedas decir puede hacer que se estropee su dicha.¡¡están unidos por un lazo que no se puede romper¡¡
--¡¡pero te puedo mandar a la cárcel por lo que me hiciste¡¡
--¡¡no tienes pruebas¡
Hilda llevaba una grabadora:
--¡¡si la tengo¡¡¡así que sino me ayudas yo le diré a Carlos que tú eres cachonda enamorada, que tú me pagaste para hacerle el amor porque seguro que no lo sabe y además seguro que se casó con tu hermana por una trampa tuya.
Jose traga saliva.
--veo que no me he equivocado.
--¿¿que quieres, dinero? ¡¡te daré mucho¡¡
--¡¡no, quiero el apellido de Carlos para mi hijo¡¡
--¿¿qué?
--así es... tengo un hijo de Carlos.
--¡¡tú eres una ramera¿¿porque alguien va a creer que tu hijo es de Carlos?
--Yo sé que Carlos me ama a mi y voy a destruir su matrimonio.
--¡¡él ya no te quiere, él ya te olvidó¡
A Hilda eso le duele mucho, su plan es estar cerca de Carlos para enamorarlo.
--tienes razon... quiero dinero.
Jose se queda más tranquilo:
--¿cuanto quieres?
--la mitad de todo, quiero que te cases conmigo.
--¡¡estás loca¡¡
--quiero que mi hijo tenga el apellido de un padre y si Carlos no me quiere... pero tampoco quiere que pierda a su hijo. Así mi hijo estará con su padre, auqnue sea su tio legalmente y tú tendrás la garantia de haberme separado de Carlos¡¡
--de acuerdo, nos casamos pero te vas lejos con tu hijo.
--nos casamos y vivo en tu casa. Con Carlos y tu hermana.
--eso es una locura ¿que garantias tengo yo que no vayas a querer algo con él?
--si tú no me das el divorcio nunca podría estar con él. Sino voy a luchar por Carlos y él tendrá que elegir entre su hija o mi hijo pero si tú te casas conmigo y le das un apellido a mi hijo me olvido de conquistar a Carlos.
--¿de veras tu hijo es de Carlos?
--si, yo sé que tú amas a Carlos, que todo lo que has hecho es por amor a él, por eso si mi hijo no puede tener el apellido de Carlos qiiero que lleve el tuyo porque tú si vas a querer a mi hijo, porque es el hijo del hombre que tu amas.
--está bien, me casaré contigo.
Hilda sonrie vengantivamente.

Capitulo 20

Carlos se va furioso, entra en su cuarto. Llora de rabia. Manuela se queda esperando. Los dos sufren, se dan cuenta que se están queriendo y sufren porque creen que el otro lo desprecia.




Meses después... Manuela está apunto de dar a luz. Están haciendole una ecografia a la joven. Carlos está a su lado como siempre. Tan cerca pero tan separados. Los dos se miran con mucho amor y con mucho dolor. Ninguno de los dos se ha atrevido a decirle al otro lo que está sintiendo y el uno finge indiferencia con el otro y eso angustia a los dos que no imaginan que los dos se aman. El matrimonio mira con ojos llorosos la pantalla en la que ve como se mueve su bebé que ya está formado.
--nacerá en cualquier momento --dice el doctor.
--¿y aún no se sabe que es? --Manuela.
--pues no, no lo vemos con claridad.
--lo importante es que nazca y sea feliz --Carlos.
Carlos y Manuela se miran muy enamorados. Él la quiere acariciar pero se frustra por miedo a molestarla y a ella le duele que él se mantenga tan distante.








Hilda, acompañada de Alberto, llegan al departamento de él. La empleada que se ha quedado mientras se va Hilda está bien, no tiene ninguna marca de lo que le pasó. Él la mira muy enamorado. Hilda se mira al espejo:
--nunca creí que al fin sería la de antes, que ya no me daria horror mirarme al espejo.
Alberto la abrazo:
--para mi siempre serás hermosa, no me canso de decir lo mucho que te amo, sin importar tu apariencia.
Ella lo mira y lo acaricia y él goza de esa caricia.
--para mi ha sido muy importante que me amaras siendo un monstruo.pero yo no te puedo corresponder... tengo alguien a quien lastimar.
--yo te ayudé a ser la que eres ahora aunque no estaba de acuerdo ya que era muy arriesgado en tu estado, pero lo hizo para que fueras feliz... ¡¡no para que llenes de rencor¡¡
Con ganas de venganza, Hilda dice:
--¡¡quisieron desgraciarme la vida... ultrajarme y yo estoy segura de quien fue y me las van a pagar¡¡
--No me hagas sentir que fue un error pagarte todas esas operaciones.
--estoy en deuda contigo.
Ella lo besa muy cerca del labio y él tiembla de deseo. De repente se oye llorar un bebé. Hilda no se mueve, no soporta el llanto de esa criatura.
--¡¡ve tú... tu insiste en tenerlo¡¡¡ --dice Hilda con amargura.
Alberto regresa con el bebé en brazos, ya se ha callado.
--¿¿porque lo has traido?¡¡¡ya te dije que yo no lo quiero ver¡¡¡debí abortar aunque me muriera¡¡
Alberto da un beso al bebé y lo vuelve a dejar en el cuarto. Cuando se acerca a Hilda, ésta le dice:
--¡¡ya te dije que yo no lo quería ver¡¡¡me convenciste para que no abortara porque era muy arriesgado para mi vida y yo no me puedo morir¡¡tengo cosas que hacer¡¡
--ya sé que a ti no te importa tu hijo que arriesgaste su vida al hacerte la ciruguia embarazada pero tu hijo es fuerte... yo sé que si lo querrás
--no creo... pero después de todo me irá bien... él me abrirá el camino... ese niño me irá bien para vengarme.
--¡¡No, no quiero que Albertito sufra¡¡olvida esa venganza... deja que yo reconozca a tu hijo¡¡¡cásate conmigo¡¡
Alberto trata de abrazarla pero ella lo rechaza:
--¡¡no, tú sabes que no puedo¡¡¡¡tengo que vengarme¡¡
--¡¡deja la justicia para la policia¡¡
--¡¡es que yo no tengo pruebas pero yo sé que fue él¡¡
--Nunca me contaste exactamente tus sospechas.
A Hilda no le gusta hablar de eso:
--ya no importa.
--¿lo quieres todavia? ¿estabas enamorada del padre de tu hijo?
--¡¡por favor... no quieras saber más de lo que ya sabes¡¡ --dice Hilda atormentada.
Alberto se va al cuarto, junto a su cama está el bebé. Lo mira con ternura.
--¿porque tu mamá no me puede querer?¿porqué?
Al rato entra Hilda. Se desnuda totalmente ante él. Alberto traga saliva.
--¿que es esto?
--para que veas que sí estoy curada y para pagarte lo que has hecho por mi.
--no me tienes que pagar nada...
Hilda se le acerca y lo acaricia y lo empieza a desnudar:
--mañana me vengaré del que me hizo esto pero hoy quiero ser tuya... no me digas que no... necesito ser tuya.
Hilda odia demasiado para amarlo y Alberto no quiere caer pero lo hace. Hacen furiosamente el amor. Después él le quiere decir tantas cosas pero ella se viste en silencio y se va. Alberto se lleva las manos a la cabeza.
--¿¿porque no me controlé?¿porqué?
El guapísimo profesor está angustiado.
--ella nunca me quiere y nunca me amará...
Tiene miedo que ahora su relación cambie, que ella no vuelva a confiar en él.




Es ya de noche, Manuela sale de su cuarto. No puede dormir. Pasa por delante del cuarto de su marido. Desea llamar a su puerta pero no se atreve. En el momento que pasa de largo, se abre la puerta y aparece Carlos sin camiseta. Ella lo mira con deseo. Se estremece recordando la noche en la que lo amó. Con vergüenza se iba a ir pero él la agarra del brazo:
--¿¿querias algo?
--¡¡no, no¡¡ --dice nerviosa.
--¿¿y porque estas frente a la puerta de mi cuarto?¡¡¿me venias a buscar¡¡
Ella siente vergüenza, piensa que le va a reclamar porque hizo algo malo.
--¡¡no, no¡¡
Ella se va corriendo, pero a él le duele el rechazo de ella. Se pone delante de ella y no la deja pasar. Manuela se sofoca mucho, está muy alterada. Él la toma del brazo:
--¡¡no podemos seguir así... yo te quiero decir algo que lo llevo clavado muy dentro.¡
Él la mira con desesperación pero no puede decir nada porque ella rompe aguas. Los dos se asustan mucho.
--es mi culpa... yo no te quería lastimar.
--¡¡me duele¡¡
Carlos está muy nervioso. Jose y Vento son los únicos que se levantan. Vento llama a una ambulancia. Jose se aprovecha para abrazar bien a su amado cuñado:
--¡¡vas a ser papá... ya llegó la hora¡¡
Manuela grita mientras la meten en la ambulancia. Llama a su amado, quiere estar con él. Carlos entra en la ambulancia con ella. No se aparta de su lado y tomado de su mano entra con ella en el quirófano. Vento y Jose son los únicos que han ido a la clínica. Jose está muy emocionado ya que está deseando tener entre sus brazos al hijo de Carlos. Manuela y Carlos lloran de emoción cuando el doctor deja sobre el pecho de la parturienta una preciosa niña. Carlos besa a su pequeña y acaricia a su esposa:
--gracias... muchas gracias... Gracias por el regalo más maravilloso que me has dado...
Manuela lo mira llorosa, sus lágrimas la conmuevene pero más que nunca está convencida que él no la quiere que sólo le interesa la bebé.


Más tarde, Manuela está dandole el pecho a la pequeño. A su lado está el orgulloso marido. Acaricia ora una ora a la otra.
--tenemos que pensar en el nombre ¿que te parece Manuela? es un bonito nombre.
--¿¡como yo?¡ --pregunta ella sorprendida.
Él hace que sí con la cabeza, sonrie enamorado:
--¿no te gustaria?
--yo habia pensado que se llamara Ana Paula.
El rostro del guapo chico se llena de lágrimas:
--¿¿como mi mamá?
--¿no te gustaría? ya que nunca tus padres conoceran a su nieta... me parecería un lindo homenaje.
Él ya no puede callar más lo que está sintiendo y mientras la acaricia acerca sus labios para  besar a su esposa:
--no hagas eso... yo no quiero tu lastima. --dice ella aunque lo desea.
--¿porque no me puedes querer, porque te has podido enamorar de mi como yo de ti? --dice él mirándola desesperado.
--¿tu me amas? --le pregunta Manuela desconcertada.
--sí, y no sabes como me duele que tu me rechaces, que estés a mi lado para no ser madre soltera.
--eso no es cierto... yo me enamoré de ti la primera noche en la que me hiciste tuya, nuestra noche de boda... y creia que tú no me querias que estabas a mi lado por el niño.
Carlos la mira con emoción y  sorpresa:
--¡¡no puede ser¡¡

Capítulo 19





Carlos se despierta, está triste. Va a la sala. Manuela está preparando el desayuno para la familia. Sólo falta Leonor. Carlos se acerca a su esposa.
--¿cómo estás?
La quiere besar dulcemente pero ella se aparta de él y sin mirarle a la cara dice muy fría:
--siéntate, ahora te sirvo el desayuno.
--deja yo te ayudo.
--¡¡no... lo hago yo sola¡¡
Manuela se muestra muy molesta con su marido y a Carlos le duele. Con burla Mariana dice a Carlos:
--mi hermana tiene alma de mucama, déjala.
--¿y porque lo tiene qué hacer todo ella? creí que son ricos... --Carlos.
--es que Manuela no esperaba poder engañar a un hombre para casarse --dice Mariana con burla.
--ojo con lo que dices de mi esposa. --Carlos.
--¡¡por favor... si no duermen juntos¡ --Mariana burlona.
--¡¡eso a ti no te importa¡ --Carlos enfadado.
Manuela sirve tortitas a Carlos muy brusca, Mariana y Carmelo se ríen. Carlos lo agarra de la mano y muy dulce le dice:
--ven, siéntate a mi lado.
Manuela se muestra brusca:
--¡¡no, le tengo que servir el desayuno a mi madre¡¡
Con mucho desprecio, Carlos dice:
--¡¡que se lo prepare ella¡¡
--¡¡mi madre está enferma la pobre...¡¡Manuela tiene la obligación de cuidarla¡¡ --Mariana.
Carlos mira con odio a Carmelo y le dice a Mariana:
--¿¿y porqué no ayudas tú a tu hermana??
--¡¡Yo¡¡¡¡no soy una mucama¡¡
Carlos se levanta brusco y dice a Vento:
--¿¿¡no le da pena que una de sus hijas esté esclavizada??¡
Vento agacha la cabeza con verguenza:
--bueno es que... son cosas de mi esposa...
--¡a mi no me importa... lo hago a gusto¡¡ --Manuela.
--¡pero a mi sí me importa¡¡ --Carlos.
--¡¡Manuela...¿¿qué pasó con el desayuno¡¡¡?¡¡ --grita Leonor desde la cama.
--¡ahora se lo llevo, madre¡¡ --Manuela.
Carlos no permite que MAnuela agarre la bandeja y dice:
--¡¡que se levante.¡
Vento saca la cara por su esposa:
--es que le duelen las piernas... casi no puede caminar.
Carlos fulmina con la mirada a Carmelo que sonríe burlón.
--creo que esta familia tiene dinero para contratar servicio --Carlos.
--pero es que a mi mamá no le gusta... --Manuela.
--¡¡ese no es mi problema¡¡ --Carlos.
Manuela iba ir igual con su madre.
--¡tú te sientas aquí¡¡ --Carlos.
A pesar de las protestas de Manuela, Carlos sienta a su esposa en el lugar en el que estaba él y va a ver a Leonor. Mariana está molesta al ver que el esposo de MAnuela la trata tan bien. Manuela está emocionada y como a Mariana le molesta dice:
--ni te creas que tu marido se preocupa por ti, sólo lo hace por el hijo que le vas a dar.
--lo sé... y por mi se podía haber quedado en su casa.
Mariana se da cuenta que sus palabras han lastimado a su hermana, que a pesar de lo que dice le han dolido sus palabras, se da cuenta que sufre por su marido y disfruta por su dolor.
Leonor está como siempre tumbada en su cama con su fingida enfermedad:
--¡¡¿¿que pasó con mi desayuno?¡¡
Al ver que se abre la puerta dice:
--¡¡ya era hora, Manuela, eres una inútil¡¡
Carlos entra y cierra la puerta.
--¿¿¡qué haces aquí??¡
Carlos agarra a Leonor del brazo para sacarla a la cama a la fuerza.
-¡¡eres un bruto¡¡
--¡¡y tú una cualquiera¡¡
Leonor lo quiero bofetear pero él se lo impide:
--¡¡hoy has amanecido muy bien y desde hoy ya mi esposa no te servirá¡¡¡si no quieres contratar una criada pues es tu problema¡¡¡¡sírvete tú¡¡
--¡¡yo soy una señora... no pretendas que me convierta en criada¡¡
--¡¡mi esposa también es una señora¡¡
--¡¡tú estás en esta casa de mantenido¡¡
--¡¡yo me iría con mi esposa pero ella no va a querer¡¡
--es que todo el dinero lo tiene mi hijo yo no puedo contratar a nadie... --dice Leonor en plan víctima.
--¡¡lo que está claro es que se te acabó ser una enferma, se te acabó que tu hija te cuide¡¡sino me obligarás a decir que eres una cualquiera que te acuestas con Carmelo, que en la noche eres una prostituta¡¡
--¡nadie te va a creer¡¡
--¡¡seguro que convenzo a Jose para que hable¡¡
Leonor lo mira con rabia. No tardan en salir los dos. Leonor se ve bien. Todos la miran sorprendidos.
--¿mamá?
Manuela la quiere ayudar pero Carlos se lo impide.
--fue un milagro, hija... pero ya me siento bien... ya me sirvo yo el desayuno...
Leonor de pie busca que comer ante la sorprendida mirada de sus hijas y marido. Carmelo y Carlos se miran con cierta complicidad ya que saben la verdad. En ese momento llega Jose con su bolsa. Mira a Carlos con deseo:
--¡¡he dejado el seminario... ya no voy a ser cura¡¡
Todos reciben esta noticia con sorpresa, Carlos sonrie. Leonor se desmaya y cae al suelo.





Jose está en su habitación. Carlos está con él. Hablan sobre la cama como amigos. Jose está feliz y convencido de que ha hecho lo correcto.
--menuda sorpresa, no esperaba que tuvieras hagallas pero que bueno que deciste no seguir con una farsa.
Jose tiene el corazón apunto de estallar:
--mi madre se lo tomó fatal.
--no le hagas caso  aunque tendrías que hablar con tu padre, decirle que no te vas a casar, que no vas a tener un hijo nunca.
--no puedo... Me da miedo.
--almenos ya has dado un paso importante.
Jose mira a Carlos con cariño. Carlos responde con una caricia en la mano muy fraternal pero que excita mucho a Jose:
--¿porque has dejado el seminario? por mi?
--sólo quiero ser tu amigo, no te voy a molestar más. Yo sé que tú nunca me vas a querer.
--podemos ser hermanos.
--me gustaría mucho.
Jose está feliz.
--hazme un favor ¿no puedes contratar a alguien? no quiero que mi mujer tenga que trabajar si teneis dinero.--Carlos.
--mi madre no va a querer.
--creeme tu madre no dirá que no.
--de acuerdo... hoy mismo contrato servicio.
Carlos le sonríe, se lo agradece.
--¿te vas a quedar siempre?¿verdad?
Jose habla con ansiedad, con tristeza Carlos dice:
--eso depende de tu hermana... no de mi.
--esta es mi casa, mi abuela me la dejó a mi. si tú quieras nadie te echará, a mi me gustaría que fueras feliz con mi hermana...
--a mi también.
--pues lucha por ella.
--es que no quiero que ella se sienta obligada... a estar conmigo... tú entiendes.
--para haz la prueba, lucha por ella.
Carlos está inseguro, Jose habla con su hermana:
--No seas tonta, él desea ser feliz a tu lado.
Manuela se acaricia el vientre:
--es por mi hijo.
--dale una oportunidad, él cree que tú sólo estás con él por obligación.
MAnuela suspira enamorada:
--¿¿crees que me quiere?
--almenos te está empezando a querer.
--si esta noche te viene a buscar... dale una oportunidad.

Es la noche, Manuela espera a su esposo en la cama. Está deseando estar con él. Hacer el amor. Desea una reconcilación. Carlos la va a buscar con la misma intención. Justo en la puerta, lo encuentra Mariana. Se burla de él.
--¿no te da pena rogar a una mujer que no te quiere?
--¿qué sabes tú?
--Manuela te desprecia, siente asco al pensar en que la obligaste a estar con ella, te siente un violador.
Esas palabras lastiman mucho a Carlos:
--¡¡eso no puede ser¡¡
--es duro ¿no?, Manuela no te quiere. Ella me lo dijo, te desprecia. Sólo te aguanta para no ser madre soltera. Ella me lo dijo con estas mismas palabras.
Carlos se va furioso, entra en su cuarto. LLora de rabia. Manuela se queda esperando. Los dos sufren. Se dan cuenta que se están queriendo y sufren porque creen que el otro lo desprecia.